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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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08 Julio 2020 04:02:00
García Harfuch salvó la vida, pero no la grilla
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Cuando la camioneta Suburban blindada en la que viajaba –como todas las mañanas rumbo al Palacio del Ayuntamiento– comenzó a ser tiroteada por una lluvia de balas de alto calibre en pleno Paseo de la Reforma, Omar García Harfuch le gritó a su guardia y chofer que metiera reversa para tratar de escapar del brutal ataque de los sicarios.

El conductor intentó la maniobra, pero para ese momento, en menos de un minuto, los disparos eran tan intensos que habían dañado la transmisión del vehículo y la reversa no entró; en ese momento el secretario de Seguridad, que iba en el asiento delantero del copiloto, saltó hacia la parte trasera y en un instinto de supervivencia se acurrucó en el piso tratando de salvar la vida, mientras el guardia que conducía se puso en medio de la camioneta para cubrir de las balas a su jefe.

Fueron menos de tres minutos los que pasaron bajo fuego pero debieron ser los tres minutos más largos en la vida de García Harfuch, que sangraba porque ya tenía en el cuerpo tres balas y múltiples esquirlas mientras veía morir a sus escoltas y amigos.

La rápida reacción de la Policía capitalina, quien llegó para repeler el ataque causó que los más de 30 sicarios y tiradores comenzaron a dispersarse y a huir del lugar dejando armas de alto poder, algunas de ellas, como la Barret .50, sin siquiera haberlas podido accionar.

Para ese momento la camioneta en la que viajaba el funcionario, que era el principal objetivo del atentado, ya era una coladera llena de balas con los vidrios estrellados y el motor arruinado, a pesar de su blindaje nivel 7, que no evitó la muerte de dos de los escoltas y que estuvo a punto de ser incendiada por los sicarios, que ya no tuvieron tiempo de completar su plan para aniquilar al titular de Seguridad de la CDMX.

Después que lo estabilizaron y antes de que lo metieran al quirófano para operarlo y sacarle las balas y esquirlas que tenía en el cuerpo, Omar García dictaría ese tuit que, al filo de las 9:30 de la mañana, tres horas después del ataque, confirmaba dos cosas: que el secretario estaba vivo, por lo que habían fracasado los asesinos en su objetivo, y que él sabía muy bien el nombre y el tamaño de quien había mandado matarlo y no tuvo miedo de decirlo con sus cuatro letras: CJNG, a los que llamó “criminales y cobardes”.

Con Harfuch fuera de peligro, en ese momento empezaba otro “tiroteo”, este político y mediático contra el malherido funcionario que había salvado la vida, pero aún no se salvaba de la grilla.

En redes sociales se comenzó a soltar que había sido en realidad un “autoatentado”. Personajes anónimos deslizaban la idea de por qué habían fallado los “sicarios” y por qué abandonaron armas que ni siquiera accionaron.

La insidia no iba sola, se recordaba que el ahora secretario de Seguridad capitalino había sido director de la Policía Federal en Guerrero cuando ocurrió el caso Ayotzinapa. Más allá de las interpretaciones o de las opiniones sobre el trabajo y la figura de Omar García Harfuch, el tiroteo político y mediático en su contra tenía una explicación clara y sencilla: la grilla que se ha desatado en el Gabinete federal por ver quién va a ocupar la Secretaría de Seguridad federal una vez que Alfonso Durazo renuncie para irse como candidato de Morena al Gobierno de Sonora.

Y es que el nombre García Harfuch suena como un posible secretario de Seguridad federal, aunque no es el único. Uno de ellos podría ser quien se quede al frente de la seguridad federal cuando Durazo brinque, literalmente, en busca de su anhelada aventura sonorense, y eso, dicen en el mismo Gabinete, está detrás del golpeteo contra Omar.

Lo que sí es un hecho es que fue más fácil que él se salvara de un ataque de 30 sicarios fuertemente armados y que iban con la intención de aniquilarlo, que del tiroteo político y las grillas que pueblan el Gabinete lopezobradorista… Capicúa de los dados. Repetimos tiro.

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