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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. joelgarciaalmaguer@gmail.com

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20 Octubre 2019 04:01:00
De nuevo, aún
La noche de concierto está a punto de terminar, y se realiza con la mejor interpretación que el público espera. A cada paso, el programa se cumple al pie de la letra, intermedio incluido. El público disfruta de una velada musical que le llena todos sus sentidos; todas sus emociones son colmadas. Al final del concierto, el programa de mano no dice nada más, pero el auditorio entero rompe en aplausos para el intérprete, quien agradece la efusión demostrada, la entrega del público.

Sale una, dos, tres veces y el público sigue aplaudiendo. Los aplausos van del caos rítmico a un movimiento unificado por razones inexplicables. El aplauso se hace uno, se vuelve contundente y demanda: encore, palabra francesa que significa “de nuevo, aún”. “¡Otra, otra!”, en algunas ocasiones se escucha gritar a alguien dentro de la sala oscura y llena de vítores. El intérprete se siente halagado.

Su ejecución ha sido tan maravillosa, que el público quiere más. Así que se sienta y se dispone a regalar al público con una pieza más. Dependiendo del programa que presenta este encore puede ser explosivo, enérgico, de virtuosismo chispeante o de una tranquilidad parecida a la de una noche estrellada.

Supongamos que el programa ha tenido una demostración técnica e interpretativa muy exigente, de esos programas que dejan exhaustos tanto a intérpretes como ha público, entonces el encore será tranquilo, un dulce para calmar el espíritu. Si, por el contrario, el programa ha sido de una delicadeza diáfana, el encore exigirá que se le regale al público una explosión de virtuosismo técnico en donde el intérprete demuestre de qué está formado y que tiene la capacidad de abordar todas las exigencias musicales que se le pongan de frente.

Un encore, dos, o más, dependiendo del ánimo del ejécutante y del público. Existen intérpretes que no son asiduos a estas manifestaciones casi improvisadas dentro del concierto. Algunos tocan solo lo que el programa ha marcado, otros no. El encore es pensado muchas veces por el ejecutante desde antes del concierto para poder estar preparado si el público le pedirá una pieza mas. En todo caso, esta es la parte del concierto donde el diálogo entre público y concertista se comprende más.

Se sabe si un concierto gustó o no, en la medida que se aplaude y pide más. Claro, existen límites. Cortázar nos lo demuestra en Las Ménades, un cuento que relata hasta dónde podría llegar la pasión del público dentro de un concierto. Esta semana, esa medida es dada por Patrick Rapold quien nos muestra las diferentes posibilidades de un encore. Que lo disfruten.

Álbum de la semana: La Campanella. Fovourites Encores for Piano. Patrick Rapold. Spotify.
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