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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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17 Agosto 2019 04:00:00
Incuria humana
Mientras los glaciares y el planeta se derriten, las autoridades se miran el ombligo y la industria y las personas no dejan de contaminar. El cambio climático es una realidad, pero no hay políticas consistentes y serias para mitigarlo. Javier Mariscal escribe sobre el tema en el bisemanario Espacio 4 (620).

«El año 2019 se encamina a formar parte de los cinco periodos más calurosos registrados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). “Si las emisiones de efecto invernadero siguen aumentando, para mediados de siglo las temperaturas promedio de verano podrían ser hasta 4.5 grados (centígrados) más altas que ahora”, dijo la portavoz de ese organismo, Claire Nullis (Naciones Unidas Noticias, 26.07.19).

»Incendios, deforestación, calentamiento de océanos, pérdida de bosques, descongelamiento de los polos y glaciares amenazan el sostenimiento de la vida en el planeta. Frente a ello, la preocupación mundial crece por dos razones:
»La primera, por el alto riesgo que implica para la salud de las personas y el resto de los seres vivos en el planeta, debido a que los trastornos climatológicos alteran los ciclos agrícolas y biológicos de muchas especies.

»La segunda, por las tensiones políticas internacionales, “las cuales nacen de la exigencia global para que los gobiernos, y sobre todo los de aquellos países que más contribuyen al aumento del problema, hagan mayores esfuerzos por revertir la situación”, según el secretario general de Naciones Unidas (NU), Antonio Guterres.

»En un comunicado emitido en julio, la OMM afirma que lo significativo ahora es que los registros de incremento de la temperatura anual mundial rompen récords con oleadas de calor cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas.

»“El sobregiro térmico ya excede el aumento de un grado centígrado y apunta a superar los 4 grados por año, llevando el nivel muy por encima de los 12 grados promedio del siglo pasado, y ya no cabe duda de que el ser humano es quien más altera el equilibrio de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero tolerables en la atmósfera”, refiere la ONG. De acuerdo con sus estadísticas, el nivel de dióxido de carbono atmosférico ha pasado de 357 partes por millón en 1993, a 405.5 en 2017, un aumento de 13.6 por ciento.

»De forma colateral, también se acelera el impacto socioeconómico y eso genera riesgo de fricción entre países, pues parte de los flujos migratorios surgen a consecuencia de prolongadas sequías que afectan la agricultura en regiones del planeta que solían captar más lluvias.

»Además, el calentamiento también propicia enfermedades. En México, por ejemplo, al menos 2% de la población enfrenta padecimientos de asma, tos, resfriados, alergia y bronquitis atribuibles al cambio climático, según afirma el doctor Reyes Haro Valencia, investigador del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es decir, de los 130 millones de mexicanos, cerca de 2.6 millones se ven afectados por los contaminantes derivados del calentamiento global (EFE, 11.01.19).

»Petteri Taalas, secretario general de la OMM, señala que “es a consecuencia del calentamiento global que en los primeros meses de 2019 el ciclón Idai causó inundaciones devastadoras y trágica pérdida de vidas en Mozambique y Malawi, regiones cuya baja altitud las hace vulnerables a las mareas de tempestad y víctimas de la elevación del nivel del mar, por lo cual Idai se convirtió en el desastre atmosférico más mortífero del hemisferio sur”».
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