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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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15 Junio 2019 04:00:00
Nunca más
El video mostraba a un joven universitario saliendo de su centro de estudios. Se detiene en la caseta instalada en la universidad, que controla entradas y salidas y hace una llamada, a su novia, según se dijo. Al concluir la llamada, continúa su trayecto y la imagen se pierde.

Horas después se supo que el joven fue secuestrado; que la familia pagó rescate y sus captores no cumplieron con su parte: Devolver con vida al joven Norberto.

Fueron días difíciles para la familia del joven estudiante; una madre angustiada que clamaba le fuera devuelto su hijo, que ya habían cumplido con lo que habían solicitado sus captores.

Compartimos el dolor de la mamá de Norberto, el clamor de sus compañeros y maestros de que lo regresaran. Lamentablemente la historia no tuvo un final feliz. En realidad ¿qué historia donde hay violencia, la tiene?

Conocer situaciones como esta, nos duele e indignan porque vemos cuán vulnerables somos.
Que nuestros niños y jóvenes están en riesgo constante. Unos porque tienen posibilidades económicas y otros porque no.

La delincuencia actúa de manera cruel y se ensaña causando un daño irreversible a familias. Nada les importa, solo obtener un beneficio. Esa gente está exenta de moral, de temor a la autoridad, de falta de respeto a los ciudadanos.

Están hechos para causar daño; para la maldad. ¿Merecen consideración alguna? De ser detenidos ¿habría que respetarles “sus derechos”? los que siempre claman aquellos que transgreden la ley.

“Sus derechos” ¿Cuáles? ¿Por qué? Un individuo que es capaz de agredir a otro causándole un gran daño ¿merece ser respetado?

¿Qué defensa puede ofrecerse a un criminal? Individuos que causan un daño irreversible a la familia de sus víctimas, pero también a la sociedad misma. Son una verdadera vergüenza esas lacras que deambulan por las calles causando daño.

¿Consideraciones? Ninguna. ¡Ya basta de contemplaciones! ¡Basta de defender delincuentes! ¿amor y paz para ellos? ¡Ya no!

Con la muerte del joven universitario, cuyas ilusiones seguramente fueron grandes y que lamentablemente no se habrán de cumplir, nos damos cuenta lo difícil que son las relaciones humanas. Hoy más que nunca es un desafío vivir en sociedad. Donde salimos de casa y no sabemos si habremos de regresar.

Duele pensar que conocemos tantos casos de jóvenes desaparecidos por culpa de la criminalidad. Duele que vidas productivas se apaguen y proyectos queden sin realizarse por culpa de individuos malvados.

Individuos que no respetan leyes, autoridades, porque se han sentido protegidos por quienes deberían ofrecernos garantías a los ciudadanos que luchamos día a día por un México mejor.

Y para lograr ese México que todos deseamos, es urgente desterrar la violencia, a los criminales darles el castigo que merecen no el que creen merecer ellos porque tienen bien aprendidos unos derechos, que pierden con su actuación perversa.

Desafortunadamente no ha habido autoridad alguna que ejerza con verdadera responsabilidad, el deber de defender a los ciudadanos de lacras criminales.

En cambio, se han convertido y lo han hecho de manera irresponsable, en cómplices de delincuentes que se han dedicado a dañar nuestro entorno social.

Y la verdad, no es justo. Es demasiado lo que está ocurriendo y creo que ya es tiempo de exigir cese la contemplación a la delincuencia. Exigir que se nos respeten nuestros derechos y NUNCA MAS tengamos que sufrir atentados de ninguna índole. Ni a nuestros hogares, a nuestra persona, a nuestro patrimonio.

El dolor de una madre que sufre la pérdida de un hijo es compartido por otras madres.

La solidaridad de todos en torno a un acontecimiento triste y lamentable se deja sentir porque la sociedad siente que es un hecho que ya no está distante de nadie. Que lo que todos deseamos es recuperar esa paz que nos fue robada por la delincuencia.

La investigación sigue y confiemos que la verdad acerca del secuestro de Norberto, se conozca.

Aunque el dolor de sus padres, nada ni nadie podrá borrarlo de su corazón.

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